ISLAMABAD.- Tras meses de combates en el noreste y este del país, el vicegobernador de la provincia de Helmand, clave para el control del sur de Afganistán, advirtió ayer que esa región está “a punto de desmoronarse” a manos del principal grupo armado insurgente del país, los talibanes.
El vicegobernador Muhammad Jan Rasoulyar no esquivó el dramatismo y lanzó un pedido público al gobierno nacional del presidente Ahraf Ghani en Kabul: “necesitamos de manera urgente la llegada de refuerzos militares”.
En una carta al presidente, Rasoulyar aseguró que entre el jueves y el viernes pasado murieron o resultaron heridos alrededor de 90 miembros de las fuerzas de seguridad locales y advirtió que los combates crecen “a diario” contra el movimiento islamista que Washington derrocó en 2001 al invadir y ocupar militarmente el país.
Por su parte, el jefe del Comité Militar del consejo provincial de Helmand, Bashir Ahmad Shakir, agregó que sus hombres están luchando de manera feroz en casi todas las áreas, exceptuando los distritos de Nawa y Garamsir, según la agencia de noticias EFE.
En julio pasado los insurgentes talibanes tomaron un distrito de esa región sureña, pero según Rasoulyar ninguna autoridad nacional reaccionó. En octubre pasado, agregó, los milicianos islamistas llegaron hasta las puertas de la capital regional, Lashkargah.
El vicegobernador advirtió en su carta que Helmand podría sufrir la misma suerte que sufrió la ciudad de Kunduz, en septiembre y octubre pasado, en el noreste del país, cerca de la frontera con Tayikistán, justo en medio de una de las principales rutas de exportación de droga del país.
Después de meses de combates y tras no recibir ningún refuerzo militar del gobierno nacional, las autoridades de Kunduz perdieron el control de la ciudad. Sólo después, el gobierno afgano mandó tropas y hasta aviones de combate estadounidenses se sumaron a la lucha por recuperar la urbe.
Finalmente lograron tomar el control, pero en el medio Washington bombardeó el único hospital que funcionaba y que dirigía Médicos Sin fronteras allí y al menos un tercio de la población local tuvo que abandonar sus casas y refugiarse en otra parte del país o fuera del territorio.
“(Pero) Helmand no es Kunduz, no puede ser recuperada fácilmente. En Helmand hay más vegetación y posee un buen entorno para realizar ataques rápidos y luego esconderse. Sería una pesadilla recuperarla si cae en manos de los talibanes”, sentenció el vicegobernador. (Télam)